Ya puedes disfrutar de ‘Mereció la pena’, el primer adelanto del nuevo disco de La Última Copa. El dúo madrileño, formado por los hermanos Blanca y Guille, arranca esta nueva etapa con un sencillo que, en sus propias palabras, «nace como un llamamiento a quienes están cansadas de vivir condicionadas por los complejos, las expectativas o los caminos preestablecidos; a quienes prefieren arriesgarse, equivocarse y aprovechar al máximo el día a día rodeados de las personas que quieren». Una carta de presentación que mantiene el ADN de la formación, pero avanza hacia donde se dirige su música, su historia y su identidad artística.
‘Mereció la pena’ está profundamente ligada a la propia trayectoria de los hermanos, cuyo proyecto nació de una complicidad alimentada a lo largo de su vida compartida. Con esta canción miran directamente a su infancia en Burgos y a esa manera de vivir que solo existe de niños, impregnada de pureza, inocencia y de una inconsciencia libre del miedo a equivocarse. La composición surge del poso emocional, del recuerdo de una época en la que todo parecía más grande, más intenso y más posible.
En el plano de la producción, ‘Mereció la pena’ cuenta con los mandos de Rafa Pachón (miembro de Veintiuno) junto con el propio Guille, mientras que la mezcla y la masterización ha corrido a cargo del prestigioso Felipe Guevara. Más que relatar una historia concreta, la letra funciona como una invitación a dejarse llevar, a perder el vértigo de las decisiones y a lanzarse sin complejos. Para ello, el amor se convierte en la analogía de esa forma de estar en el mundo: un impulso compartido, una aventura y un refugio frente al ruido exterior.
Musicalmente, el grupo persigue una energía muy clara: conservar la esencia pop y melódica, pero abriéndos a un sonido actual, orgánico y con la pegada festivalera propia de la escena indie. Un corte pensado para cantar y saltar que dibuja con precisión la hoja de ruta de su nuevo repertorio.
El videoclip, dirigido y editado por Álvaro Novak, lleva a imágenes la esencia de ‘Mereció la pena’ a través de un rodaje en una azotea madrileña, jugando con la velocidad y las perspectivas para transmitir riesgo, adrenalina y libertad, con la banda presente y viva en escena.

