Texto: Andrés Mendiri.
Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970) se dio a conocer en España con ‘La uruguaya’ (Libros del Asteroide), libro que en 2017 recibió el Premio Trige Juan de la ciudad de Oviedo en su 39ª edición.
En aquella novela ya se distinguían los rasgos de una literatura que combina con maestría psicología y peripecia -la infidelidad de un hombre casado, en el caso de ‘La uruguaya’-; deseo y realidad; intimidad y acción.
Siendo fiel a esa narrativa directa, descarnada y bellísima, en España hemos podido leer más títulos del autor argentino como los publicados por la editorial Libros del Asteroide ‘Una noche con Sabrina Love’ y ‘Salvatierra’ o ‘Breves amores eternos’, editado por Destino, un libro de relatos que sigue la tradición hispanoamericana del cuento y aborda con agudeza, precisión y humor la racionalidad y la impulsividad humanas.
Los instintos y el sexo son un tema importante también en la última novela del autor argentino, ‘Los nuevos’ (Destino Editorial), publicada en 2025. El título hace alusión a la candidez de sus protagonistas, tres jóvenes de Buenos Aires, dos chicos y una chica, que experimentan su particular destierro del paraíso, que es la infancia.
La adolescencia es la época de la amistad profunda, de los lazos trenzados fuera del ámbito de la familia, y de la experimentación con las drogas y el sexo. Es también la etapa en la que se toman las primeras decisiones personales de calado y se es consciente de que la vida se disfruta y duele, es gozosa y violenta a partes iguales.
Esto es lo que viven en la novela sus tres protagonistas: Thiago Viter, dolido con el mundo y con su padre, que ha rehecho su vida y tenido otro hijo con una mujer más joven, por la muerte reciente de su madre, a quien adoraba. Thiago termina recluido en un psiquiátrico juvenil, sometido a terapia y obligado a escribir, porque provocó un incendio descomunal en La Lobería, un poblado vacacional junto al mar de aires eco-hippies porque carece de agua corriente y electricidad.
Verdadero narrador de la historia, Thiago es un alma sensible, atrapado en el dolor que le ha provocado el fallecimiento de su madre, aficionado a la marihuana y sin escrúpulos para sacar un dinero con el menudeo de la droga, y buscando su identidad sexual, por su querencia hacia los hombres, a pesar de mantener relaciones con su amiga Pil, más por inercia y curiosidad que por deseo y convicción.
Pil es Pilar Reina, una chica de familia de dinero que vive en Buenos Aires capital con su abuela porque su madre se ha mudado a Barcelona con su nueva pareja. Pilar es la mejor amiga de Thiago, tiene dotes de cineasta y se encuentra un día con que su madre ha cambiado la cerradura del piso y debe buscarse la vida para dormir bajo techo.
Bruno Galda es un chicarrón grandote, con algún quilo de más, enfrentado también a su madre (la relación maternofilial es una seña de la novela), aficionado a la música, que toca el bajo, y que se ve obligado a cursar estudios en un campus universitario de la norteña y fría Michigan, en Estados Unidos, donde se enamora y sufre el abandono de una estudiante canadiense de raza asiática.
Las peripecias y las vivencias de los tres, tanto con el sexo, como con los padres, como con el arte (música, literatura, fotografía, cine…) son el argumento principal de esta novela que vuelve a situar a Pedro Mairal en el puesto más alto de la literatura actual en español.
A sus 56 años, Mairal obra el prodigio de revivir la adolescencia, con toda la inteligencia, la emoción y la fuerza de quien es capaz de ver el mundo con la desnudez de los buenos escritores.
El argentino se empareja con colegas literatos contemporáneos como Martínez de Pisón, David Trueba, Elisa Victoria o Jacobo Bergareche, por citar algunos.
Para el lector español, es además un gusto añadido poder saborear la transcripción del habla argentina, con toda la riqueza expresiva del idioma castellano hablado en el Río de la Plata.
‘Los nuevos’ es otro regalo impagable que nos hace Mairal a quienes le seguimos desde ‘La uruguaya’ y no dejamos de sorprendernos y degustar cada palabra, cada línea y cada párrafo de este magnífico escritor capaz de diseccionar lo más bajo y lo más noble de esa especie singular llamada ser humano.
