Blade Runner 2049

Texto: Mikel Fernández (Surimiworld)

Siempre había oído maravillas en casa sobre Blade Runner. No sólo desde el punto de vista artístico, sino desde el filosófico. Planteaba muchas preguntas sobre la vida y el destino de los seres humanos, encarnadas sobre todo en el discurso final de Rutger Hacer, que ya ha pasado a la historia como uno de los momentos cumbres del cine.

Además, la película es una de las primeras manifestaciones de un futuro oscuro, en el que la superpoblación, el consumismo extremo y la devastación del medio ambiente hacen que no deje de llover en Los Ángeles, por ejemplo.

Es curioso saber que es una adaptación de una novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Leída la misma, después de ver la película, tengo que decir que es uno de los escasos, escasísimos casos en que la película es mejor que el libro.

Sirvió, además, para la definitiva encumbracion de Harrison Ford como estrella de cine, más allá de Star Wars o la saga de Indiana Jones. No será un actor de método, pero el carisma que desprende llena la pantalla desde el primer segundo.

Así que todos estos elementos hacían que mi escepticismo ante las primeras noticias de la puesta en marcha del proyecto. Una película tan icónica era difícil de continuar, y pese a que el final de la película original podía dar pie a una secuela, han pasado 35 años para que la misma llegue, no sin muchas vueltas antes.

La película empieza 30 años después de los eventos ocurridos en la original. Tras la quiebra de Tyrell Corp. a raíz de la rebelión de los Nexus 6 y una catástrofe medioambiental, un tal Wallace salvó a la población del planeta con su empresa de alimentación artificial, adquiriendo los restos de la Tyrell. Existe una nueva generación de replicantes, los Nexus 8, que obedecen sin poner en duda las órdenes, versiones programadas para no adquirir conciencia como sus predecesores. Entre otras tareas, estos se dedican a retirar las antiguas unidades Nexus 6.

Partiendo de esta premisa, se desenvuelve una trama que se extiende a lo largo de 163 minutos. Este es uno de los problemas de la película: es lenta, muy lenta al principio, recreándose en todo tipo de detalles para resolver la historia en los últimos 25 minutos. Supongo que este inicio quiere servir de enganche con la película anterior para el que no la haya visto y como manera de justificar la legitimidad de la continuación, pero lo cierto es que hay momentos en que la trama no avanza.

En cuanto al reparto, está protagonizada por Ryan Gosling, el actor de moda en Hollywood, a modo de heredero de Rick Deckard. No cambia el rictus en las casi tres horas que dura la película, haciendo gala de una inexpresividad total, pero como se supone que es un replicante, pues se le perdona. En cambio, Ana de Armas, “pareja” del protagonista, es todo lo contrario a Gosling: además de poseer una belleza deslumbrante, su rostro es capaz de transmitir emociones, dándole algo más de empaque a su actuación que la del hermético protagonista.

El resto del reparto tiene intervenciones fugaces. Robin Wright lo borda como jefa del Departamento de Policía, Jared Leto nos regala otra de sus interpretaciones de un iluminado (Wallace) y Sylvia Hoeks encarna a otra replicante igualmente fría a las órdenes de Wallace. La aparición de Harrison Ford sirve para constatar que es mucho más actor que Gosling, por un lado, y que ya no está para películas de acción por el otro. De verdad, espero por su bien que les dé por hacerle aparecer en una hipotética quinta película de Indiana Jones, porque verle moverse empieza a dar lástima.

No voy a entrar en el desarrollo de la trama, mucho mejor si se va a verla sin saber exactamente qué te vas a encontrar. Sí he de decir que la película no tiene esas connotaciones filosóficas tan profundas que tenía la primera. No esperéis un monólogo al estilo del mítico “he visto cosas que jamás creerías“, porque ese aspecto se ha visto reducido en favor de la acción. Eso sí, el guión vuelve a dejar cabos abiertos, por lo que no descartaría que, en algún futuro no excesivamente lejano, podamos ver una tercera parte.

En resumen, la película está bien, quizá se hace un poco larga y para cuando empiezan a suceder cosas el espectador ya está un poco harto, pero al menos se trata de una película digna. Vale, no es El Padrino II, y no está ni de lejos a la altura de la Blade Runner original, pero es una película digna, mejor que muchas de las secuelas que se han visto últimamente.

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