El Capitán Elefante: “¿La inquisición? La música vivida como una religión es de viejunos”

Texto: ORPHEO.

La escena vizcaína tiene en El Capitán Elefante (foto: Edu Martín) a una de sus bandas más activas en 2017. Desde que editarán su segundo largo “Un Millón de Hombres” (Polar) a principios de año, no han parado de girar por el país. Una veintena de bolos lo atestiguan: Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Oviedo, Vigo, Pamplona, Alicante, Murcia, etc, mientras que han dejado su impronta en medios generalistas y especializados. Ahora, pretenden dar carpetazo a un año redondo con la grabación de un álbum en directo. La cita será este próximo sábado 23 de diciembre en el Satélite T de Bilbao (21.00h, 6 euros).

En los últimos tiempos grabar un disco en directo parece cosa solo de bandas consagradas… ¿Cuál es la mayor motivación para hacerlo?

Tenemos la curiosidad de ver cómo quedan los temas en crudo, sin trampa ni cartón, sin utilizar los recursos que te da un estudio de  grabación, sin repeticiones ni segundas tomas. Por otro lado, el Satélite T es un local con un aforo perfecto, la gente está casi dentro del escenario con nosotros y nos parece justo y necesario hacer partícipe al público que nos ha apoyado desde el principio y grabar también su calor, sus coros y gritos.

Siempre defendéis que vuestro hábitat natural son los escenarios. ¿Tanto os cuesta trasladar a un disco de estudio vuestra esencia innata?

En un directo puedes permitirte ciertas libertades a la hora de tocar un instrumento que no puedes hacer en un estudio, porque se queda ahí, para siempre… El directo te deja disfrutar más al tocar las canciones, te puedes ir más de la olla, no es tan estricto como un estudio. Luego está el público, no es lo mismo tocar encerrado en una cabina tú solo a que te estén mirando un montón de alienígenas. Por eso nos gusta más tocar en directo.

¿Qué tal ha funcionado este “Un Millón de Hombres” en directo?

Pues ha gustado, es el disco que mejor representa el sonido que tenemos en vivo, suena muy crudo y fresco a la vez. Nos sorprende ir a ciudades donde no hemos estado o no tenemos relación con ellas y ver a la gente bailando y cantando las canciones, nos hacen sentir que merezca la pena todo esto.

Volvisteis a principios de año con un segundo LP justo un año después de sacar el EP de “Agoraphobia”… ¿Retomáis el camino de la constancia que abandonasteis al disolver  Arde Asia? Constancia que también se refleja en directo.

Ya lo creo que sí. La verdad es que ha sido un año intenso de actuaciones y hemos vuelto a pillar la forma de antaño. Al mismo tiempo hemos estado preparando material nuevo, esto es una carrera de fondo, la idea es esa, no parar de hacer cosas.

¿Se diferencia mucho lo que hay en el disco con lo que se escucha en directo?                                                                              

En este caso no. Lo hemos grabado pensando en el directo. Lo hacemos bastante parecido, en directo las canciones siempre suenan con más energía, aunque intentamos hacerlo igual,  depende del día que tenga cada uno.

Aspiráis a vivir de la carretera y mantendréis viva la ilusión hasta que en casa os pongan las maletas en la puerta. Este año han sido 18 bolos, una decena fuera de Euskadi…

Hace mucho ya que nos dimos cuenta de que hay más probabilidades de que nos muramos de esto ja, ja, ja.  Las maletas ya nos las han puesto varias veces a todos… ja, ja, ja. La verdad es que tenemos mucha suerte con nuestras parejas y familias, saben que esto para nosotros es una forma de vida, aunque no vivamos de ello. Sin su apoyo y ayuda sería imposible hacer esto. Y yo creo que cuando nos vamos a tocar por ahí dos o tres días, descansan, porque somos muy pesados e insoportables…

En este caso tenéis argumentos de peso para defender este proyecto de vida (musical): las canciones aportan luz, color y energía a quien las escucha.

Sí, aunque hay letras bastante oscuras, siempre lo hacemos desde el lado irónico y acido de la vida, todo es mucho más llevadero si te lo tomas un poco a broma. Hay canciones en este disco que son un subidón de energía, por eso la gente se arranca a bailar como loca en los directos.

¿Si trabajarais en una tienda de discos –aún existen– en qué estantería colocaríais “Un Millón de Hombres?

En el de música experimental… ja, ja. En serio, no lo sé. Los que os dedicáis a esto del periodismo musical soléis decir que power-pop, indie, pop-rock o rock a secas… Yo creo que tenemos de todo un poco ¡hasta de punkís!

Homenajeáis a la ELO (Xanadú), alcanzáis el rock más clásico de base (Sisifó) y os marcáis estribillos coreables a lo Queen (Enfermos de tristeza) pero lo produce todo un heavy con pedigrí como Pedro J. Monge…

Teníamos claro desde el principio que este disco lo tenía que grabar alguien que no tuviera nada que ver con nosotros. Pedro, aparte de grabar y tocar música heavy, ya había producido a grupos de funky y rock variopinto. Es un tío con un montón de recursos musicales. Cuando fuimos a su estudio a hablar con él el primer día, supimos que era el hombre indicado para grabar este disco. Un acierto y un lujo trabajar con un musicazo como él.

¿No os tachan de poco concretos?

¿La inquisición? No, para nada. Eso de escuchar solo un estilo de música como si fuera una religión es de viejunos. Hoy en día la gente tiene la mente más abierta. En el grupo escuchamos mucha música diferente y eso se refleja en nuestro sonido inevitablemente. Algunos prefieren las cañeras y otros las bailables, pero todos disfrutan del espectáculo.

Se os ve muy centrados. Tenéis agencia de booking y management, oficina de prensa y chico del merchandising.

Si intentas hacerlo tú todo no vas a estar al 100% en nada… Tenemos la suerte de contar con el sello barcelonés Polar Records y con Emecé!, que se dedican a todo el tema de prensa y relaciones públicas. Eso nos deja mucho más tiempo para dedicarnos a lo nuestro, que es ensayar y hacer canciones.

La gente se queda con un buen título, no bucea en exceso en los textos. Sin embargo le dedicáis mucho tiempo a las letras ¿Para qué?

Las letras son como los guiones de las películas, puedes tener muchos efectos especiales, pero si el guión es una puta mierda…  me imagino que será cosa de gustos. Hay quien prefiere ver a un tío repasando las escalas dórica, jónica y corintia en la guitarra a toda velocidad. Yo prefiero escuchar una historia aunque sea cantada con dos acordes… Si me llega la letra, me la quedo.

Una buena letra es el 60% de una canción ¿Y el sexo en una relación? 

Dicen que a partir de los 50 es un milagro y que desaprovechar una erección es la estupidez más grande que puede cometer un hombre… De momento, nosotros llevamos una vida sexual sana, ya sea con nuestras parejas o practicando el onanismo.

Esta ha sido una gira extensa. En todas las fechas habéis tocado con grupos locales…

Siempre solemos tocar con grupos que son de las ciudades a las que vamos. Nunca he entendido muy bien el significado de bandas locales. Para nosotros todos los grupos son mundiales.

Y a partir del 1 de enero… ¿qué?

Entre otras cosas,  tenemos pendientes algunas ciudades y volver a Madrid. Si lo de este sábado queda bien giraremos con ese material hasta verano. Luego toca preparar el nuevo disco y un montón de proyectos que os iremos desvelando sobre la marcha…

Aquí cerramos el año… El que viene, ya veremos.

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